sábado, 10 de septiembre de 2011

ENTREVISTA SOBRE DIVORCIO A petición de Sara Neiret. 1ª Parte




Pregunta.- ¿Que opina sobre el divorcio? Parece ser un tema muy delicado.

Respuesta.- Efectivamente, es delicado ¿Que opinión que se acerque a la realidad, y discrepe del pensamiento políticamente correcto no es delicado?

P.-Nosotros queremos que su opinión refleje lo que usted piensa y siente, y no solo lo que aconseje la doctrina cristiana, sea evangélica, católica, etc.

R.- Es que mi pensamiento concuerda en toda su plenitud con la auténtica doctrina dada por Jesucristo. En eso me esfuerzo.

P.- Usted ha demostrado en entrevistas anteriores un carácter tolerante, y hasta comprensivo según sus propias palabras. ¿Debemos creer que en este tema es usted crítico a machamartillo?

R.- No se trata de ser crítico o tolerante. Eso es una deformación horrible de la verdadera fe, y la auténtica comprensión de la debilidad del ser humano perdido. Se trata de establecer la correcta comprensión cristiana de este terrible acontecer.

P.- ¿Aunque sea duro o rígido?

R.- Hay que contemplarlo a la vez, desde el punto de vista del amor y no de la ley y los conceptos cerrados. La ley humana es necesaria para la convivencia civil, pero aquí hablamos de ley divina. Y sea como sea, el divorcio es una fuente de sufrimiento, a veces insoportable por todos los implicados.

P.- ¿Como es eso?

R.- En primer lugar, hay que distinguir los significados exactos de las palabras repudio y divorcio. Jesús rechazó el repudio, que en su tiempo era caso consuetudinario en Israel. El divorcio como resultado de repudio, no es igual que un divorcio por mutuo consentimiento. Las situaciones son totalmente distintas.

P.- Pero ambos son rechazables.

R.- Solo tienen eso en común; que son detestables. Se sostiene por muchas iglesias, que el matrimonio (y más el cristiano) es indisoluble. Por tanto el divorcio es totalmente rechazable, y no se acepta por muchas iglesias. Jesús dijo que no… pero, ¿se hace ya algún caso a lo que dijo Jesús?

P.- Pero usted dice que no es igual que el repudio ¿En que se funda el matiz diferenciador? ¿Y qué los hace similares, si no iguales?

R.- El repudio era únicamente practicado por varones, que dejaban a las mujeres sin hogar, sin honra, sin porvenir, y hasta sin hijos que pertenecían al marido. No es menuda la diferencia. Y esto, expuesto a vuela pluma, debido a la brevedad que se me solicita por limitación de espacio.

P.- ¿Divorcio o la anulación? No se entiende ese complicado proceso.

R.- Se ve mejor por algunos ejemplos. Una chica de 13 a quince años es prácticamente obligada a casarse con un chico que tiene, por ejemplo, veintidós. Cuando esa joven es mayor no parece de justicia, ni siquiera de lógica, que deba de estar sujeta a una situación que se generó cuando ella no tenía ni la menor idea de lo que hacía. O lo que tal vez le impulsaban a cumplir.

P.- ¿Se trata del falso consentimiento, etc.?

R.- En efecto, algo así. Hay gente que engaña desde antes del matrimonio, y después de logrados los propósitos y objetivos por los que lo contrajo, se marcha, o maltrata para conseguir otros fines igualmente inmorales.  

P.- Ese es un ejemplo bastante digno de tenerse en cuenta.

R.- Es un ejemplo entre miles. La chica mencionada, carecía de madurez sicológica y biológica. Se puede comprender que, por causa del miedo o la temeridad juvenil, un matrimonio (en este caso) carece de fundamento moral vinculante. Puede ir a las causas que, en el catolicismo, contemplan la nulidad; y hay una larga lista de tales causas.

P.-Pero la chica de este ejemplo ya está casada. Por tanto no se puede divorciar.

R.- Eso dice la ley. Aunque hay matices que son decisivos. Malos tratos, legislación favorecedora del divorcio, etc. Todavía se puede contemplar que esta mujer viva, si no dichosa, conforme con su situación y que, además, sea capaz de soportar una aporreada vida con un sujeto que la maltrate o la envilezca.

P.- ¿Pero si decide separarse?

R.- Si ella decide evitar esa humillante e indigna situación ¿quien está autorizado y capacitado para juzgar si se separa y se casa, esta nueva vez, con plena conciencia de lo que hace y en el Señor? Yo desde luego no. Dios sabrá que hacer. Como dice Ratzinger como Papa en su libro “Jesús de Nazaret”, no podemos penetrar en la mente profunda de Jesús.

viernes, 9 de septiembre de 2011

ENSEÑANZA RELIGIOSA




Pregunta.- ¿Que opina usted de la enseñanza religiosa en las escuelas?

Respuesta.- Pienso que está muy bien y que es bueno enseñar a los niños la fe de sus mayores, y el conjunto de normas cristianas que han producido la civilización más próspera y libre del mundo.

P.- ¿Enseñanza de cualquier religión?

R.- De momento me conformo con que se enseñe la cristiana despojada de connotaciones sectarias. Hay mucho que enseñar sin codazos de unos a otros.

P.- En España lo que tiene más predicamento y piden los padres es la de la católica.

R.- Es la mayoritaria con ventaja. Es preferible que se enseñe la católica a que no se enseñe ninguna, y que se sustituya por una ética que se sabe que no es tal ética, sino una moral de oportunidad y conveniencia momentánea.

P.- Tiene usted muy mala opinión sobre la enseñanza de la ética.

R.- Lógicamente; es una ética que no tiene raíces espirituales. ¿Por qué nadie ha de seguirlas? El bien común es el menos buscado de todos los bienes, a pesar de que se pregona con tanto entusiasmo. ¿Y, de que clase de “etica” hablamos? ¡Si no hay ni educación elemental!

P.- Pero el estado tiene que legislar para todos los ciudadanos.

R.- Precisamente. El estado democrático, tiene que tener en cuenta la religión de sus ciudadanos. Lo que no puede, o no debe hacer el Estado es ser confesional y lanzarse a promover una religión concreta. El Estado, por principio democrático, ha de ser neutral ante la religiones de la sociedad que rige.

P.- Pero el Estado debe ser lo que dice, laico y aconfesional.

R.- Y no inmiscuirse en la religión, siempre que esta no vaya contra el bien público y menos aun (aunque en esto no debe haber grados), si lo que hace es elevarlo y promoverlo.

P.- ¿No debe entrar siquiera en estas cuestiones, siendo los colegios públicos?

R.- Ni siquiera en las matemáticas, siguiendo esa reflexión. Eso ya lo hacía el fascismo y el nazismo, amén del comunismo, etc. El Estado deberá reconocer las aspiraciones de los ciudadanos, y proporcionarle aquello que les interesa y que no lesiona el bien común ni la paz. Para eso se elige a los gobiernos.

P.- O sea lo que la gente pida.

R.- No tan así como usted lo dice, pero para eso se elige a los gobernantes. Se dice por muchos que el pueblo no puede equivocarse, pero eso es solo cuando los resultados le favorecen. El Estado solo debe reglar, y en diálogo con los mismos ciudadanos que reciben esa reglamentación. Lo malo no puede aceptarlo y lo bueno, sea de quien sea, debe protegerlo.

P.- Hay diferencias de opinión sobre lo que es bueno o malo.

R.- Efectivamente, pero el amor y la ayuda mutua cristiana tienen más amplia prevalencia como valores humanos que todo lo demás. Eso lo reconocen todos. Y amar a los enemigos es la perfección social, y eso vista solo desde este punto de vista.

P.- En la práctica eso no es así o al menos no se manifiesta plenamente.

R.- El ser humano pudre todo lo que toca. El agua limpia se puede ensuciar pero sigue siendo agua. Y también contaminada puede ser peor que otro veneno, pues el agua pura es necesaria e inspira confianza. Así también sucede con el mensaje cristiano, que en ocasiones está contaminado por los hombres, que lo ensucian. Pero eso es otro tema. 

P.- Entonces ¿Que opina de que no se deje a las niñas musulmanas a llevar el velo?

R.- Me parece una tontería, y por otra parte una imposición absurda. Como prohibir que se lleven crucifijos, o cualquier detalle que distinga a los niños en su religión.

P.- ¿Cree que ha de haber libertad absoluta?

R.- Creo que debe existir libertad religiosa, tanto como de opinión, de expresión, etc., siempre, como digo, que no se conculquen los derechos de nadie. Y los que no sean creyentes, que no obliguen a los que lo son a pasarse a su religión “no creyente”.

P.- Pero si no se toman medidas no se consigue la integración.

R.- La integración se consigue, haciendo que haya independencia y libertad para que cada uno practique su religión, de la misma manera que los que no la tienen puedan desarrollar la suya, basada en factores e intereses sociales. En la libertad y el cumplimiento de la ley, está la verdadera integración.

P.- Eso no es integración.

R.- Ya lo creo, que lo es. Y libertad. Los que debemos integrarnos somos nosotros con la sociedad. El Estado no debe imponer una religión o unas pautas (y menos su propia concepción de la religión) sino, guardando la paz, dejar que cada uno se ubique en donde le corresponda.

P.- La no intervención.

R.- Exactamente. Ni privilegiar a nadie, ni imponer determinados esquemas en nombre de una convivencia forzada. Solamente respeto mutuo, y obligación de todos a someterse a las leyes del país donde están. Esto último es primordial.

P.- Todos con la ley y el orden

R.- Es que si empezamos a discriminar por religión, raza, o costumbres, acabaremos por perseguir a judíos, cristianos o musulmanes como antes se persiguió a los musulmanes, protestantes, judíos, etc. y en Alemania a los judíos, gitanos y cualquiera no ario.

P.- Puede que en adelante se establezcan colegios para solo musulmanes o solo cristianos.

R.- Precisamente ese es un peligro como reacción a una intervención del Estado en estos asuntos. Se habla mucho de la neutralidad del Estado, pero en la práctica el Estado, como pasa en Francia, puede imponer unas normas que pueden desembocar en una religión sin religión. La de los incrédulos y los nuevos seudoprogresistas. Eso es laicismo. Una nueva religiónque al final traerá sus consecuencias.

P.- Pero la religión no se debe imponer como una asignatura.

R.- Si los que van a ser los beneficiarios lo quieren ¿Por qué no? Son ellos (los votantes), los que lo desean. Y en todo caso, las asociaciones de padres son las que tienen la decisión, no el Estado.

P.- Pero... si los obligan a la imposición del Estado.

R.- Si les aprietan harán sus propias escuelas. Después se dirá que las escuelas, o algún otro tipo de enseñanza, son elitistas. Sobre todo, prevalecen los interes e cualquier clase.

P.- Pero eso es salirse de la autoridad del Estado.

R.- El Estado lo hacen los ciudadanos de cualquier raza o condición, y está para servir a los ciudadanos, y no para que estos sirvan al interés político o a una ideología o sistema.

P.- Esa es una percepción discutible.

R.- Todo es discutible y todo se discute, pero no se le debe dar vino, a la fuerza, al que le gusta la leche. Por muy bueno que el que impone, crea que es el vino... o la leche.

P.- Pero, el Estado no puede asumir la religión de nadie.

R.- Exactamente. Por lo tanto que se deje a las gentes creer en lo que quieran, y no poner pegas a las expresiones de religiosidad cuando no perjudican los intereses generales.

P.- Pero eso perjudica a los que profesan otras creencias.

R.- No los perjudica si se respeta el principio de libertad. Lo que deben hacer, si son cívicos y verdaderamente creyentes en lo que proclaman, es ser movidos a emulación y querer ser mejores ciudadanos que los demás en limpia emulación (no competencia ni rivalidad), para no perjudicar a su religión. Si me aprieta, hasta para hacerla brillar más que otras, como benéfica y útil a la ciudadanía.

P.- Pero el Estado tiene que ser el que decida.

P.- El Estado no se puede constituir en juez de creencias ni de conductas que no sean delictivas. El Estado es para todos porque lo constituyen todos. Lo mismo que se pide a grandes gritos que no se obligue a los no religiosos, estos no deben obligar a los que si lo son. Ni imponerse, en nombre de una mejor y más aguda inteligencia o percepción. Inquisiciones no, por favor.

P.- ¿También tiene que ver eso con los musulmanes?

R.- Con todos, siempre que no caigan en extremos que repugnen a la sensibilidad de los que, desde siglos, siguen una religión que fue de sus padres, abuelos, etc. Imagínese que se intentara poner en los países musulmanes, escuelas en las que no se enseñara el Corán.  Inimaginable.

P.- Ellos creen que tienen razón.

R.- También los demás (todos creen que la tienen), y ese es el pluralismo en el que se contrasta lo que vale, y lo que no sirve al interés de los países. No olvide que en todos los lugares hay policías y ladrones, industriales y labriegos, ricos y pobres, deportistas y mendigos... y no pasa nada. Como alguien dijo: “hay gente para todo”. Y en esto, hay para escribir mil libros.

jueves, 8 de septiembre de 2011

SOBRE EUCARISTÍA


SOBRE EUCARISTÍA

P. ¿Que opina usted sobre el clamor existente para que pueda ser administrada la Eucaristía por parte de “seglares”?

R. El catolicismo se fundamenta en la sucesión apostólica; no entiendo como se protesta tanto por parte de clérigos, laicos, y teólogos católicos. Si se reconoce que el Papa es Pedro y es Vicario, es el que tiene la última palabra. Es contradictorio y necio aceptar la autoridad del papa, y protestar por que la ejerza.

P.- En la iglesia inmediatamente posterior a Jesús ¿no existía el sacerdocio?

R.- Por lo que podemos ver en la Biblia, no. Había personas, de veteranía y vida ejemplar, sobre las que las iglesias ponían la responsabilidad para ser guias y oficiantes dentro de ella. Profetas, apóstoles, maestros, sanadores, administradores, etc. Eran simples cristianos que sabían enseñar y predicar. Eran también llamados ancianos.

P.- Pero más tarde la iglesia cristiana siguió con más aportaciones.

R.- Todos los asuntos del culto y doctrina tenían su raíz en la enseñanza de los apóstoles, el consenso espiritual de las iglesias, y nada más. Posteriormente la Iglesia tenía facultades para encauzar, modificando si era preciso las formas. San Pablo decía lo mismo en todos los lugares, pero se adaptaba a las diversas culturas.

¿Canon cerrado?

Nunca se puede cerrar. Dios habla cuando quiere y "el espíritu sopla cuando quiere". (Juan 3:8) Lo que pasa es que con el pretexto se cae en mil burradas. Que quiere que e diga. Se está viendo continuamente. 

P.- El catolicismo mantiene un orden y una coherencia en todos los lugares en donde se halla establecido.

R.- Ciertamente; como factor de cohesión social es muy útil, aunque a una iglesia hay que valorarla espiritualmente. Si no, se ve prácticamente como un orden político. El Vaticano es un Estado. Hay que enfocar esto desde otro punto de vista distinto. Nada estorba... si no estorba. Y no crea que es tan “monolítico”; hay mucha contestación y diversidad dentro de él. Y se permite.

P.- Aunque a los curas se les critica, también se les respeta.

R.- Así debe ser, y no solo a ellos. Los curas son al fin y al cabo (con todos los ministros del culto en todas las confesiones cristianas), los que se ocupan de las cosas de Dios. Criticarles y burlarse de ellos por debilidades que todos tenemos, no revela la menor elegancia ni inteligencia. Creo que sería hipocresía. Pero también está claro que son ellos los que se suben a los púlpitos, a decir a los demás lo que se debe hacer. Igual que los pastores de las distintas denominaciones.

P.- Los curas critican acerbamente a los no católicos.

R.- Allá cada cual con su conciencia. Pero eso no quiere decir que se les critique a ellos, por los que se tienen por verdaderos cristianos. Si se cree que no están en la razón, se les deja y se soportan las descalificaciones.

P.- Pero es que aguantar tanta agresividad…

Más aguantó Jesús que era el maestro, y totalmente inocente. Pero fíjese en todos y verá que esas críticas (y eso en conocimiento, y hasta en escandalo de no cristianos) no les parecen a nadie de ellos como anticristianas. ¿Qué sabe nadie, lo que cree cada cual?


P.- Otras confesiones cristianas, practican también la comunión. ¿Por qué critican la que presiden los curas?

R.- Sencillamente no están de acuerdo. Jesús dijo que hicieramos la cena colectiva (ágape) que es comida común de carácter espiritual. Esta ha sido practicada desde los principios del cristianismo, destinada a estrechar los lazos de amor común que unen a las personas que, de veras, lo practican como hizo y mandó Jesús.

P.- ¿Como se explica que de una misma ordenanza de Jesús (ágape, partimiento del pan) cada uno tenga una percepción o certeza distinta?

R.- Se habla de transustanciación, de simbolismo, presencia mística, etc. y otras clases de teorías, algunas de ellas muy peregrinas. Yo creo que en cierto modo todas van a confuir en la obediencia a la ordenanza del Cristo. Lo que si es cierto, es que Jesús dejó dicho, para todos los tiempos, que se celebrara esta ordenanza y eso es lo que hay que hacer.

P.- ¿A cual de las formas reputa usted mismo como legítima o mejor?

R.- No es bueno ofender o descalificar a nadie. La conciencia de cualquiera, es tan digna de respeto como la mía. Para mí lo que se llama eucaristía, mesa, o cena del Señor, tiene tan gran contenido e intención por parte de Jesús cuando la estableció, que nadie puede definir ni captar en todo su valor. Se trata de partir pan y vino, y hacerlo porque así lo mandó Jesús. Es bien simple.

P.  Pero cada uno las considera de forma distinta.

R. Las palabras con que se trata de definir este acto de obediencia a Jesucristo son solo eso, palabras, conceptos. Y las palabras y conceptos, no modifican lo que este acto es para Dios. Para mí, el mandamiento es comer y beber en comunidad, y amor real entre todos los participantes. Lo demás lo pone Dios, y yo quedo en completa paz con mi conciencia. Dios sabrá. 

P.- Si no hay sacrificio no hay salvación.

R.- Jesús, el Cristo, fue sacerdote, víctima oferente y, por su divinidad, receptor con el Padre del sacrificio único de la cruz. Su sangre es, para la redención,  necesaria y suficiente. Ya no hay más sacrificios. Hacerlos supone (desde mi percepción),  algo así como decir que el de Cristo en la cruz no fue perfecto ni completo. Esto no es admisible.

P.- Insisto en lo del sacrificio…

R.- Si dice eso de que no hay no más hay sacrificio, vea lo que dice la Biblia RV.60.- Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. (Hebreos 13:15) Ya ve que hay más sacrificio.

P.-  Eso es católico, y no lo aprueban los protestantes.

R.- También hay que decir que las percepciones de los misterios, no son nunca uniformes y que cada uno de los que comen y beben, tendrá una concepción distinta dentro del conjunto. ¿Cree usted que todo el mundo percibe las cosas igual? Esta es una diferente apreciación, como otras más. Yo tengo la mía y es muy comprensiva de todas. No debe ser ni motivo para descalificación mutua ni, menos aun, persecución de unos contra otros. Como debe ser.

P.- Los católicos creen en la transustanciación,

Tengo amigos, católicos fervorosos, que me dicen que aceptan el dogma de la eucaristía y lo practican, pero dudan en lo de la transustanciación, a pesar de intentarlo seriamente creer. Yo creo que se esfuerzan, lo proclaman y Dios sabrá. Lo hacen, y dejan que Dios haga su obra. Lo de que es solo un símbolo, presencia mística, etc. como otros dicen, a mí no me convence.

P. ¿Eso es parte de la práctica del mandamiento del amor mutuo que ordenó Jesús?

R. Eso es lo que debería ser claro para todos. Y más entre personas (ya no digo religiones), que teóricamente deben practicar el amor mutuo por tener un mismo Señor en quien creen o dicen creer. La diversidad no debe suprimir el amor y menos sustituirlo por rivalidad, odio y persecución.

 P.- ¿Y respecto a las mujeres? ¿No pueden ser sacerdotisas, pastoras etc.?

R.- Pueden ser lo que se quiera, aunque desde el principio tienen unas funciones específicas, claramente definidas dentro de la iglesia. La moda va estableciendo unas nuevas pautas en la vida social de las mujeres, para no irritar al feminismo ortodoxo, convertido casi en religión de Estado. Jesús solo estableció apóstoles varones. Pero allá cada cual. Yo me imito a constatar.

P.- En la Biblia se lee que muchas mujeres acompañaron a Jesús en persona y algunas de forma relevante y eficaz.

R.- Efectivamente. Muchas mujeres (algunas mencionadas con nombres concretos) sirvieron eficaz y valientemente a Jesús y con sus apóstoles, pero claramente en otras funciones distintas. Hay iglesias protestantes que van a consagrar pastoras, y otras ya lo hacen. No es de mi gusto, ni creo razonable esta práctica, pero yo no soy nadie, y contemplo estas cosas desde una visión distinta y no miope.

P.- ¿Que puede hacer un católico que no esté de acuerdo con la doctrina de su iglesia con respecto a esas y otras cuestiones?

R.- Lo que cualquiera que milite en otra denominación distinta. Yo creo que lo más decente es, si no se está seriamente de acuerdo con el catolicismo o con otra denominación cualquiera, atenerse a la Escritura y no engañarse ni engañar. Hoy día a nadie se le obliga a estar en el catolicismo si no quiere. Ni a marcharse. Y si quiere cambiarse a otra confesión, que lo haga si está dispuesto a sujetarse a las normas y usos de esta.

P.- En tal caso mucha gente se excluiría y se produciría un caos religioso y social.

R.- En España ya se hace. Ya ve como está la sociedad en estos momentos; descreída y cada uno con su filosofía de las cosas. Y hay muchos países con mayoría de otras confesiones cristianas; luteranos, testigos, presbiterianos, metodistas, ortodoxos, anglicanos, etc. y conviven tranquilamente con los católicos. Esto último, por otra parte, no debería ser motivo de sorpresa entre los que se dicen cristianos. Lo contrario sí, y desgraciadamente se da.

P.- ¿Por que cree que los que le conocen a usted, no terminan de saber a que confesión pertenece y promueve?

R.- Porque me interpretan de forma simplista. Pretenden que me encaje, en algo que ellos puedan entender y definir. Sin tratar de establecer comparaciones, yo soy para la religión actual, como Jesús para la judía a la que tanto amó. Lo que ocurre es que yo no tengo su autoridad, y dejo que el juicio lo haga Dios, puesto que es oficio de Él.

¿Entonces usted es sincretista?

Sencillamente estoy con todos en la fe de Cristo. Al no aceptar “paquetes” de doctrina y praxis, soy diana fácil de “tirios y troyanos”. Pero, como Cristo enseña, a todos amo, con todos me trato, y a todos considero. El Señor juzgará a su pueblo. (Carta a los Hebreos 30)

P.- El mostrarse disidente en algunas cuestiones de doctrina, parece que equivale a una crítica.

R.- Por el contrario, estimo que es un acercamiento a mi libertad personal y la de todos. Hans Kung, Juan José Tamayo, y otros muchos más prestigiosos teólogos de concreta confesión católica, son empedernidos críticos (algunas veces muy amargos y hasta irrespetuosos) del papa y de la iglesia católica. Yo expongo lo que veo, y eso me basta.

Pero usted también critica

Yo no critico. Yo solo constato. Tengo mi fe bien establecida, y no estoy contra lo que haga otro. Usted me pregunta y yo respondo lo que me parece justo. Criticar a los católicos es muy fácil, pero no evangélico. No me interesa criticar, sino a exponer con amor y en un minúsculo ámbito propio, lo que observo según la Santa Escritura y el testimonio verosímil de los hombres santos que nos precedieron. Que por cierto, todos están de acuerdo, en que la Escritura es la Palabra de Dios.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

ENTREVISTA SOBRE ECUMENISMO



P.- ¿Es cierto que no es usted partidario del llamado ecumenismo?

R.- Al contrario. Creo que no hay mayor partidario que yo, de que todos los que profesamos ser cristianos estemos unidos como mandó nuestro maestro y señor Jesucristo. De lo que no soy partidario es de una unión artificial y política, para emprender todos un camino errado.

P.- Conseguir la unión de las iglesias cristianas sería un golpe definitivo contra la incredulidad y la dispersión de esfuerzos por parte de las distintas iglesias.

R.- Debería ser, aunque no parece que pueda ser así ya que la unión sería por uno de dos diferentes motivos siguientes. O por los dos.
La unión en una síntesis con la que todos quedarían relativamente contentos.
La unión e identificación con la más fuerte de todas socialmente, con lo que las demás quedarían fagocitadas, renegando de sus convicciones y la supuesta pureza evangélica.
Si la unión, que no la unidad, se realiza sin la conjunción de todos hacia Cristo, y solo resulta una transacción humana, no vale espiritualmente nada, por muy bien intencionada que sea tal unión. Seguiremos en lo mismo.

P.- Usted no propone nada razonable ni practicable.

R.- Es que no puedo aceptar, nada de lo que se propone. Es que no puedo proponer otra cosa que no sea la pureza de doctrina, y renuncia a todos los elementos adicionales a esta. No es tan difícil de comprender. Si no se renuncia a lo secundario, se corrompe todo el mensaje de Jesús y su obra. Ya lo dijo una persona tan conspicua como Ratzinger.

P.- Estas renuncias significarían la destrucción de los cimientos de las principales religiones cristianas.

R.- No lo creo; y no tendría tanta importancia siendo renuncias sinceras y consensuadas en el amor de Cristo, por todos los que quieran seguir este camino. Se me puede tachar de iluso y fuera de razón, pero el mensaje de Jesús es claro y terminante.

P.- La verdad es que lo que dice tiene sentido. Las disputas y acusaciones mutuas entre iglesias llamadas cristianas es poco edificante. Parecen políticos a los cuales el adversario les parece malo, mentiroso, y errado totalmente.

R.- Ya es bien feo que las distintas iglesias mantengan pugnas, rivalidades y hasta enemistades. ¡Que ejemplaridad para los de fuera! En algunos casos se producen  persecuciones, y otros inciviles abusos nada cristianos. Pero es preferible que sea así, a que todas al unísono renuncien al verdadero mensaje de Jesús, en aras de una unión que pienso que en los casos propuestos sería espuria. Naturalmente para cada uno lo suyo sería, como es ahora, lo bueno y lo demás desechable.

P.- Eso que dice es muy fuerte y puede que no sea usted bien comprendido.

R.- Soy consciente de ello y, créame, que lo lamento más que nadie. Sé positivamente que lo que propugno parece una utopía, tal como utopía es el amor a los enemigos, las bienaventuranzas y ofrecer la otra mejilla. Lo dijo Jesús, no Pinocho.

P.- Pensando y explicandose de esta manera pocos amigos va usted a tener.

R.- Al decir esto solo hago crearme contradictores de todas las tendencias y, como usted dice, no ser bien comprendido por nadie. No trato de compararme con los grandes hombres, pero ninguno fue bien comprendido ni por los suyos. Por eso, con la mayor reverencia, procuro estar en todos y con ninguno.

P.- Las bienaventuranzas y el amor mutuo etc., son imposibles en un mundo como el que vivimos; en una humanidad agitada y peligrosa.

R.- Se aceptan o no, pero no se pueden desvirtuar a capricho para adaptarse al discurso pagano. El mandamiento de Jesús es concreto y aparentemente áspero, pero es su mandamiento. Se toma o se deja, sin modular a conveniencia por mucha teología o erudición que se le eche encima. Ya en su tiempo tacharon a Jesús de utópico, revolucionario y fuera de razón. Y ahí está el cristianismo.

P.- Siempre será mejor estar unidos que separados.

R.- No sabría decirle. La noble emulación entre personas y organizaciones es buena, ya que mantiene el espíritu despierto. La pura y dura competencia en cambio (aunque también algo consiga), se basa en propuestas irreconciliables alrededor del mensaje de Cristo, y eso no parece que sea bueno. Insisto en que el desprendimiento de las adherencias innecesarias, es la clave para una unión en el verdadero mensaje, y la directa relación con el Cristo de amor.

P.- Pero ninguna iglesia va a renunciar a su tradición y sus normas y prácticas.

R.- Si quieren, no es un obstáculo insalvable. El gran obstáculo siguen siendo las instituciones y los intereses creados, tan difíciles de sacrificar, y eso es entendible porque somos humanos. Si prescindimos de minucias y nos centramos en lo que de verdad es importante, se verá que podemos. Solo hay que obedecer a Jesucristo y respetarse mutuamente, cosa que no sucede.

P.- ¿Que creencias son comunes para en base a ellas poder llegar a la unión?
R.- Muchísimas. Todos creemos en un solo Dios, y creemos en Jesucristo como hijo de Dios, y la imagen de su sustancia. Creemos en el Espíritu Santo. Todos decimos acatar y obedecer las normas bíblicas, que no son tan complicadas. Podemos practicar la mesa del Señor de distintas maneras, sin que padezca la unión. El Credo, es aceptado por prácticamente todos. Quite usted de él la palabra “romana” y ya está. No es tan tremendo.

P.- ¿Y la palabra católica?

R.- Católico significa universal. Es palabra que pueden usar todas las denominaciones cristianas. Por ahora católico es, para casi todos, romano. Pero todo eso son temas circunstanciales, y según para quien. Hay quien hace de esto un motivo de guerra. Cuando se habla de vida eterna, un Dios omnipresente, amor, comprensión, etc. estas cosas, que no digo que carezcan de importancia, no son significativas, y menos causa de divisiones y luchas crueles.

P.- ¿Que cosas hacen estas diferencias tan alejadas entre sí?

R.- Multitud de cosas. La mayoría cuestiones de procedimiento, más que de doctrina real. Lo que ocurre es que asuntos accesorios toman naturaleza distintiva, y por lo tanto se convierten en fundamentales para cada grupo. Estas solo avalan tesis triviales, que son precisamente las que separan.

P.- Los protestantes y otras ramas “heréticas” tampoco ceden mucho en sus posiciones.

R.- Por lo que contrasto, creo que perciben un peligro real de ser obligadas a renunciar a sus principios y practicar un “seguidismo”, que ya parece que se está produciendo más o menos lentamente. La sencillez o simplicidad evangélica es incompatible con los grandes pronunciamientos, y las grandezas del siglo. Y ellos, tampoco parecen con deseos de cambiar.

P.- Pero ese seguidismo sería volver a la antigua iglesia cristiana.

R.- El catolicismo está separado de los ortodoxos, que se proclaman desde siempre (como su propio nombre indica), ser los que están situados en directo entronque con la iglesia antigua. No obstante si en Occidente se dice del catolicismo ser continuador de la iglesia primitiva (o mejor, de las primitivas iglesias), el protestantismo viene a ser la misma iglesia ya reformada. Contemplar esto desde una perspectiva bíblica favorecería la unidad. De veras, que no lo creo tan dificil.

P.- Esa reforma ya se hizo en varios concilios y sobre todo en el de Trento.

R.- En Trento no se hizo prácticamente nada, sino solo apuntalar a la iglesia medieval, para no cambiar nada sustancial; solo lo que fuera en contra de lo que las iglesias reformadas solicitaban. Estas siempre lo pidieron desde dentro de la propia iglesia.

P.- Los protestantes se situaron fuera de la iglesia.

R.- Hasta Nicea no hubo problemas insolubles. La herejía arriana también desapareció, o por lo menos no tuvo la pujanza anterior. La unión hubiera sido posible aceptando todos la reforma “reformada” Ahora ya está todo muy deformado y mundano.

P.-Se consideraba que no tenían razón.

R.- ¡Hombre, y aunque no la tuvieran! Recuérdese a Fray Jerónimo Savonarola, Jan Hus, y tantos otros más, quemados, torturados y entregados continuamente a la Inquisición. Algo de razón tendrían cuando daban su vida, como los primeros mártires, para defender la pureza en el seguimiento de Jesús. Errados o no, aquello fue terrible.

P.- Eran otros tiempos.

R.- Naturalmente, pero otros tiempos para todos. Y lo que va contra el evangelio no lo debe sostener nadie, por muy políticamente conveniente que parezca.

P.- ¿Y que hay de los reformadores?

R.- Tanto Lutero como Calvino tuvieron que salir por pies para librarse de la Inquisición. Hasta los emperadores los persiguieron. Eso es historia archiconocida. Y muchos (ahora santos) fueron encarcelados por considerar peligrosos sus escritos o pronunciamientos.

P.- Pero eso ya va cambiando cada vez más

R.- Lutero ya ha sido reconocido por el catolicismo y Jan Hus está siendo rehabilitado también, si bien se dice que por el excesivo castigo que recibió. Pero es rectificar. Y un avance alentador, aunque casi imperceptible para casi todos los fieles. Y el catolicismo, desde adentro, soporta muchas presiones por sus mismos militantes.

P.- Se dice que los protestantes eran hombres irresponsables y deseosos de notoriedad.

R.- Eso lo puede decir el vulgo ignorante. Los conocedores saben que fueron hombres de erudición, inteligencia, y generosidad extraordinarias. Fueron sacerdotes que conocían las Escrituras, mejor que cualquiera de su época. Se dieron cuenta de la situación de la iglesia en su tiempo y quisieron poner orden. Aquí empezó todo.

P.- Pero se salieron de la Iglesia

R.- Fueron perseguidos y tuvieron que exiliarse unos y defenderse los otros. En el caso de Jan Hus fue la indigna traición del emperador Wenceslao temeroso de malquistarse a la iglesia, lo que le llevó a la hoguera. Calvino fue abogado y escritor de fuste. Sus excesos de celo y severidad me parecen excesivos, sobre todo para imponer a los demás, pero por lo menos parece que, aun en los errores que se le puedan atribuir, era bastante puro.

P.- ¿Entonces no fue por soberbia por lo que se separaron?

R.- Ni mucho menos. Lutero intentó defender su fe nada menos que ante el emperador Carlos V, lo cual indica que no era un frailecillo cualquiera. Es historia conocida por todos. Aunque las reformas que auspiciaba las quería desde el seno de la Iglesia, no fuera.

P.- ¿Calvino también?

R.- Calvino tuvo que ser reprendido por Farel, para que se quedara en Ginebra. No era su intención quedarse, y lo hizo porque se le puso en una terrible tesitura. Esas personas tuvieron defectos como cualquiera, pero en lo que respecta a su fe fueron valientes,  desprendidos y generosos.

P.- Entonces eran hombres normales.

R.- Por supuesto. Eran hombres como cualquiera, pero sus vidas diferían diametralmente de las de la mayoría de los demás clérigos en una época en la que hubo nada menos que tres papas que se combatían y excomulgaban entre sí y una terrible corrupción en la iglesia.


P.- Histórico

R.- Esas circunstancias son historia y no hay por qué ocultarlas. Lo que toman los hombres en sus manos corre grave peligro de corrupción. Todo eso y más era lo que ellos trataron de purificar desde dentro.

P.- Por ejemplo.

R.- Por ejemplo el asunto de las bulas, la designación de obispos y cardenales y un sinnúmero de corrupciones. Jerónimo Savonarola se quedó dentro y lo torturaron, quemaron, y escarnecieron.

P.- Savonarola se quedó aunque muy crítico.

R.- Quedarse sosteniendo la pureza de la fe y la conducta era entregarse a la tortura y a la muerte. Bien es verdad que de todos lados hubo extralimitaciones extravagantes. Savonarola no era una excepción. Fue un hombre autoritario y fanático.

P.- Calvino fue el más fanático de todos. Se sabe lo que hizo en Ginebra.

R.- Se sabe todo. La historia es una chivata de marca mayor. Por poner un ejemplo conocidísimo el inquisidor Torquemada era mucho más fanático, y estoy seguro de que creía sinceramente que estaba haciendo un servicio importante a Dios. Torturó y quemó a muchas personas. Eso es fanatismo. Ser consecuente con lo que uno cree no es fanatismo, sino seriedad y coherencia, cosa que se echa mucho de menos en todos los aspectos de la vida.

P.- Todos se equivocaron.

R.- Efectivamente. Pero en tiempos de Alejandro VI, (Rodrigo Borgia), un papa extremadamente corrupto, o se estaba muy atento y precavido o se caía en su siniestra tenaza. Por supuesto que no se pueden negar los rigores de Calvino y el desdichado suceso de la quema de Servet al que ya perseguía la Inquisición, y al que por cierto se le erigió por los mismos protestantes una estatua en Ginebra, como símbolo de arrepentimiento, y reconocimiento de aquel horrendo pecado cometido por ellos mismos.

P.- ¿Entonces todos cometieron errores?

R.- Todos, pero en distinta y abismal proporción. No es lo mismo ser perseguido, que perseguidor. Ahora dejando atrás tanta barbaridad, todos y quiero decir “todos”, tienen que hacer sus cuentas, mirar su historia, y ponerse en el lugar que corresponde a una confesión cristiana. Lo demás, para mí, es política. Dicho todo esto con todos los respetos y con mansedumbre y reverencia. (1ª Pedro 3:15).

ENTREVISTA PERSONAL





P. Usted es ya mayor y se encuentra de nuevo trabajando en labores como la de la redacción de este periódico. ¿No se siente ya cansado?

R. Físicamente sí. Lo que ocurre es que me quedan algunas facultades que me permiten aun ofrecer alguna actividad a favor del Evangelio de la Gracia de Dios, y no las voy a escatimar; realmente ya no tengo las facultades que naturalmente tenía hasta hace muy pocos años.

P. No cree que los jóvenes no toman sobre sí el testigo para proseguir la obra que hace tantos años comenzó con tan pocas posibilidades.

R. Sí y no. La vida actualmente es más cómoda y lógicamente más seductora que en mis tiempos del principio. Eso es un handicap para los jóvenes a la vez que un reto. 

P. Otros tiempos

R. Yo tuve que bregar con la censura de la intolerancia y ellos con un mundo muy revuelto y difícil. Ellos con la indiferencia, y yo con el rechazo social y de mis propios familiares. No todos, pero sí la mayoría.  Los que aun me consideraban, no querían que se les hablara de temas espirituales. La guerra hizo mucho daño en los espíritus de mi pueblo.

P.- Me parece muy feo por solo ser disidente en algunas cosas.

R.-Pero las cosas sociales son así. Es más, Para demostrar que no estaban en mi onda acudían con más ahínco y celo a misas y solemnidades que antes no frecuentaban, para que las gentes comprobaran que no tenían concomitancias espirituales conmigo. Por ejemplo si no aprobaba la romería del rocío era algo para ellos terrible, aunque después ellos mismos hicieran las más feroces críticas contra esta romería.

P. Debió ser muy triste para usted.

R. Fue más humillante que triste. Humillante porque yo mismo me perturbaba, y todavía me afectaba la opinión de las gentes. Poco después, ellos terminaron por aceptar la situación y yo también, pero en más de treinta años, mi familia, a pesar de que me consta de que me quieren mucho, no ha entrado por mi casa.

P.- ¿Nadie?

R.- Solo mis hermanos y sus familias. Estos, debido a que tienen una superior cultura, y un criterio sobre las libertades que no es muy del común de las gentes. Ocasionalmente algún pariente, pero como regla general no se ha contado nunca con nosotros, bien que nosotros no estábamos disponibles y tal vez ellos lo sabían. Aun hoy nos quieren y son cordiales con nosotros, pero a mi casa no entran aunque pasen por la puerta.

P. ¿Es que su vida era y es muy estridente y llamativa?

R.- Si ser estridente es no hacer nada de lo que cualquier hombre honrado, creyente o no, rechaza por pernicioso o inmoral, pues sí. Pero mi vida no difiere en mi aspecto externo, de la de cualquier persona sensata. Me trato con todos  sin salirme de mi terreno, lo que muchas veces me ha sido de mucho perjuicio social y económico. Soy cordial, casi risueño y me gusta la gente buena. Es que ser heterodoxo molesta, en cualquier ideología. No saben que los heterodoxos somos, los más amantes de lo que ellos dicen defender.

P.- ¿Tiene usted alguna prevención contra algún alimento concreto por causa de su fe?

R. No, en absoluto. Eso está ya resulto desde tiempos de San Pablo. No bebo porque no me agrada, y no tengo esa costumbre. Tampoco como algunos alimentos, si perjudican mi salud. Solo es por este motivo. De todos modos las prevenciones de la Biblia contra algunos alimentos o sustancias, para que no se ingieran, tienen un motivo de prevención sanitaria y no de tipo espiritual. Y es inteligente seguirlas. Dios quiere que tengamos salud. El tabaco, el alcohol, los excesos en comidas, etc., no creo que ni  a creyentes ni a indiferentes les haga ningún bien. Y eso también lo dicen los médicos.

P.- ¿Usted a que confesión cristiana pertenece? Parece que no le se conoce actualmente  ninguna pertenencia a una iglesia conocida.

R.- Me parece muy restrictivo pertenecer exclusivamente a una confesión concreta. Y más si esto deviene en excluyente. Mi fe personal en un Dios personal es solo bíblica, y no me involucro con adherencias de ninguna denominación, aunque con gusto me puedo relacionar y compartir con todas. Todas y cada una de las confesiones tienen (a mi parecer) o desviaciones doctrinales, o lo que se suele llamar "trapos sucios" o innecesarias exageraciones rituales. Yo acepto con gusto lo bueno de cualquiera, y paso de lo que no estimo correcto, o es superfluo. Todo, desde mi particular punto de vista..

P.- Pero usted abandonó la Iglesia católica.

R. ¡¿Que voy a abandonar?! Yo no he abandonado nada. Solo desecho, para mí, la doctrina y vida contraria al Evangelio en dondequiera que se manifieste. Lo que he rechazado y he dejado de considerar para mi vida (sin atacar a nadie), son las aberraciones y conductas, claramente rechazables por todas las personas medianamente rectas y serias. No voy a participar en lo que no estoy de acuerdo, y eso no quiere decir que por eso tenga que entrar ni salir de ninguna organización religiosa.

P.- Pero usted comulga más con las iglesias evangélicas que con la católica.

R.- Por historia y por ejercer la libertad cristiana y de conciencia soy muy afín a algunas formas de fe evangélica, sin necesidad de la férrea organización (para mí muy asimilada al mundo), de la Iglesia Católica, donde he militado sinceramente durante muchos años.

P.- Pero usted gusta de estar con todos ¿es ecumenismo a su aire?

R- Me mueve un sentimiento ecuménico, que me impide decantarme por alguna concretaque deseche a las demás. Posiblemente muera sin lograr realizar ese sentimiento ecuménico, aunque ya que estoy puesto seguiré en la brecha. Asisto a muchas iglesias que me piden o mejor dicho, pedían, que les hablara o asistiera para algún evento. Pero no me obligo a ejercer de militante, de ninguna denominación concreta. Ni nadie me está obligando.

P.- Entonces ¿usted no cree que alguna "iglesia cristiana" existente esté en  perfecta sintonía con el auténtico espíritu del Evangelio?

R.- Eso es mucho decir. Las iglesias, como conjunto de seres humanos, tienen muchos fallos perfectamente comprensibles y hasta cierto punto  asumibles, porque donde hay personas hay conflictos. Ahora bien, esas rivalidades, competencias y descalificaciones de unas a otras, y hasta sus enemistades, no me ofrecen opción para que me declare parte exclusiva de alguna, tal y como se exige por la ortodoxia de lo religiosamente correcto. O sea, no acepto paquetes de doctrina y práctica. Aquí me acojo al consejo del apóstol Pablo: Examinadlo todo, retened lo bueno.

P.- Los que le conocen dicen que es usted bastante conocedor de la Biblia y las religiones cristianas.

R.- Conozco la Biblia, porque llevo más de cincuenta años con ella. Estaría bueno que no la conociera. No es ningún mérito. Y no practico la bibliolatría. De lo demás, solo conozco lo que por medio de estudios, experiencias y lecturas he aprendido. Hay muchísimas personas de todas las denominaciones que saben mucho más que yo. Y sin duda que sean mejores que yo. Yo ya estoy amortizado en ese aspecto.

P.- Cual fue el primer momento, que usted recuerde, en que la Biblia le impactó?

R.- Tal vez una noche, cuando tendría más o menos catorce años en un templo de mi pueblo natal, pero no sé exactamente. A partir de entonces siempre he sido hombre de impulso espiritual, aunque antes de entregarme a la fe en Jesucristo, que retengo ahora, caminé por los caminos más enrevesados del pensamiento.

P.- ¿Y ninguna le captó?

R.- Realmente no; examiné todas las formas de ideología que encontraba y caían en mis manos, buenas o malas. Yo tenía inquietud por conocer la verdad dondequiera que estuviera, y me fui a topar con el monte del Evangelio de Jesucristo, después de tantos callejones sin salida. Él sí, me dio paz y razón de existir… y aquí me tiene.

P.- Escribe usted libros, artículos , relatos, cuentos, poesía, etc, pero no es notorio en el mundo de la literatura. ¿Por qué?

R.- Será porque soy mediocre, y tampoco trato de pulir lo que escribo. Mis familiares y amigos me riñen mucho por ello y con razón, pero se ve que no tengo remedio. ¡Y ya a estas alturas! Por otra parte nunca me presento a concursos ni cosas así. Por tanto no es extraño que no sea muy conocido. Y además eso no me afecta nada. Para mí es un esparcimiento intelectual y nada más. No me gusta adular a nadie. Esto no vende, como sabe cualquiera, y así me va.

P.- Pero con sus dones podría ser muy útil en predicaciones, conferencias, escritos etc. ¿Por que no lo hace?

R. Siempre lo he hecho. Lo que ocurre que soy alérgico a la clerecía de cualquier clase (entiendase bien), por ser un poco anarquista de alma. De toda clase de clerecía. Me da vergüenza ser notorio en algo. Muchas veces hago "chapuzas", por un sentimiento que no sé definir y que frecuentemente me parece necio. Pero soy así.

P.- Ahora le han "enganchado" como colaborador para la elaboración de este periódico cuando prácticamente ya estaba, por así decirlo, jubilado en estas trajines. ¿Por qué se ha involucrado de nuevo?

R.- Mi amigo Manuel me pidió que le ayudara y como vi que el asunto era útil y serio, le dije que le apoyaría con los dones que me quedaran, a pesar de mi ya muy disminuidas facultades. Y aquí me tiene. Y Manuel me paga con su afecto, y con algún que otro racimo de uvas que me ofrece de las excelentes parras  de su huerto.

Bien y aquí terminamos sin saber si Rafael nos ha aclarado algo o se nos ha vuelto más complicado todavía.